Unos al lado de los otros,
miran hacia el mismo destino
romo al sur,
filo al norte.
Queriendo ser como piezas de dominó,
y no alcanzan a ser más que acero.
Tomé dos y ambos cortaban,
sangraba aún la carne tierna
y rápido se inundó todo de rojo,
rojo sangre, rojo pasión, rojo.
Sorpresa al destino,
se deslizan por tu vida
la línea que marcan,
el corte que hacen,
la cicatriz que brota.
Una vez pensé
que todos los cuchillos de rombos cortaban igual,
me equivoqué.
No hay dos mujeres iguales,
como tampoco dos cortes.
domingo, 29 de junio de 2008
sábado, 28 de junio de 2008
Sin quererlo, sin pensarlo, sin haberlo siquiera visto llegar...he llegado hasta esta orilla
Sin quererlo, sin pensarlo, sin haberlo siquiera visto llegar... he llegado hasta esta orilla.
No se qué encontraremos, aquí seguro saldremos con más dudas que respuestas pero, no es eso algo grande?
Aquí dejo una grata invitación!
...ah! por cierto, dejo la puerta abierta...
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