lunes, 28 de diciembre de 2009

POSOLOGÍA ADULTOS: 1/5 AÑOS


Llevo 15 años quedando el mismo día, con la misma persona, y en el mismo sitio; sin embargo, sólo nos hemos visto en dos ocasiones y este año, en 2010, toca la tercera, así que a hacer números...justo! nos vemos cada 5 años. Cada 5 años en el mismo sitio y el mismo día del año.


Parecería una pequeña locura si no fuera porque así lo decidimos cuando las cosas no iban muy bien. Como receta, o mejor dicho, como fórmula magistral tomamos aquella idea, que si soy sincera nunca pensé que prosperaría. Con el paso de los años lo vemos todo tan diferente... creo que aunque algo radical, no fue mala la idea, y por supuesto, no cabe duda alguna que nunca he conseguido mantener una tradición tan romántica como ésta.


No quiero ni imaginarme dentro de 50 años volviendo nuevamente al mismo sitio y encontrandome con la misma persona. Si soy sincera, alvergo una esperanza, y es que dentro de 5, 10 ó 15 años, nos hayamos tomado un café unos minutos antes, la deje tras despedirme con un beso en la mejilla porque simplemente me espera en la siguiente esquina para nuestra cita. Si esto ocurriese sin duda alguna, contactaría con alguna casa farmaceútica para patentar nuestra "fórmula magistral".

lunes, 14 de diciembre de 2009

BARCELONA


Las ciudades cambian, y cambian al volverlas a visitar.


Sin duda su belleza la mantiene, su encanto, el temor que la envuelve; el ritmo insuperable, siempre el mismo, los montones de gentes, las hojas al suelo, las aceras mojadas...


Sin embargo, esta vez iba de visita, no era la residente ni era la "acojida" que un día me sentí y, lo viví distinto. Si pudiera cambiar algo, me cambiaría a mi. Mantendría la ingenuidad, la tranquilidad y el sosiego que conseguí durante tantos meses entre sus calles; mantendría el susto de encontrarme perdida entre sus calles y en un "plis-plas" volverme a encontrar; mantendría el calor abrasador junto a una de las estufas de la Plaza del Pi sin moverme aunque notara cómo se me encojía la piel y, sin duda, mantendría el suspiro y el aliento cuando te veía aparecer.

viernes, 1 de mayo de 2009

EL FINAL SUELE ENCONTRARSE DESDE EL PRINCIPIO


Redonda, casi sin hueco donde encajar otro de aquellos platos de plástico no emparentados, unos blancos propios de un pic-nic, otros rojos y otros verdes quizás de las últimas navidades. Aquella mesa presidía anoche la velada.
Un gran cubo azul, que antaño sirvió para amontonar múltiples calcetines desparejados, hizo las veces de cubitera, permitiendo sólo dejar ver la fina boca de las botellas de Barbadillo. Como no podía ser de otra manera, se encontraba en la barra americana de la cocina, sobre un paño de pequeños cuadros verdes que mantenía bajo control el agua que iba soltando con el deshielo.

Está claro que el glamour no tenía su noche.

Reunión tras varias semanas de un viaje en común, era la excusa para encontrarse. No hubo descripción minuciosa de fotos, eso se lo debemos a los correos electrónicos, ya todos habíamos comentado lo que aquellas pudieron dar de sí, desde el día después de la llegada.

Los sitios en la mesa no eran fijos, así en cada paseo a la "cubitera" o a la nevera a por cerveza, podía suponer un cambio de pareja. Por un momento me recordó a esas famosas citas de cinco minutos que algunos bares organizan para encontrar pareja, solo faltaba la campanita que nos recordara que debíamos mover nuestro trasero un asiento a nuestra derecha.

La cuestión es, que como se suele decir: todo con perspectiva cambia, o al menos si lo hace, se aprecia mejor. Y así fue. Yo sentada allí siguiendo varias conversaciones a la vez, me di cuenta que mis ojos me traicionaban. Frente a mí, se encontraba una amiga, bueno, conocida. Incómoda sería el calificativo que en primer momento se me ocurre para aquella situación, sin embargo, no se cómo, pero era algo así como un juego, como si estuviesemos interpretando un papel en un corto de bajo presupuesto. Nos seguíamos con la mirada, hacíamos grandes esfuerzos para seguir el hilo de la convesación más cercana sin que se notara como enfocábamos continuamente la mirada la una a la otra. Fue increible, no se cuántos movimientos ni cuántos paseos a la "cubitera" fueron necesarios, pero al final, en un momento de la velada nos encontrábamos ya sentadas la una al lado de la otra.

Ya no hubo más miradas complices, estábamos muy cerca, no tenían sentido alguno; y empezamos una conversación entrecortada y algo llena de timidez, que si bien fue entretenida no me impulsó a escribir hoy aquí.

La noche acabó, y con ella nuestro pequeño papel en aquella película.
Desde tan cerca no había perspectiva, eso no.

Ya acostada en la cama no hacía otra cosa que pensar, qué tontas fuimos. Acercarte a alguien y tener una conversación suele ser lo fácil, eso lo hacemos a diario; lo dificil es conseguir mantener una conversación sin hablar, y nosotras lo habíamos conseguido, sin embargo la rutina de nuestros actos nos pudo.





lunes, 13 de abril de 2009

AL BUEN TIEMPO BUENA CARA


Ya empieza el buen tiempo.


Ya casi noto como las "capas textiles" van disminuyendo, e incluso he tenido la suerte este fin de semana, de vestir únicamente mi epidermis.


Cuando el sol tocó mi rostro, ah! qué sensación tan agradable! poco a poco recorrió mi cuerpo un escalofrío, desde las puntas de los dedos de mis manos hasta los dedos de los pies, pasándo por regiones medias...únicamente fue necesario un mecanismo sencillo para obtener tal placer, sola tumbada boca abajo sobre la toalla y despidiéndome de mis manos que se disolvían en la arena rubia caliente de mediodía.


Oh, Dios! gracias a que no estaba acompañada, si no, seguro lo estaría aún lamentando, este tipo de placeres mejor sola.